Descripción
Hay juguetes que ofrecen una actividad concreta y otros que se convierten en un pequeño territorio de descubrimiento. El Cubo Grande Multiactividades Pure de Janod pertenece a estos últimos: un gran cubo de madera pensado para que los/las peques puedan tocar, mover, encajar, hacer girar, escuchar y observar mientras descubren nuevas posibilidades de juego.
Está recomendado a partir de 18 meses y reúne diferentes propuestas repartidas por sus caras. La idea no es que el niño y/o la niña tenga que seguir un recorrido determinado, sino que pueda acercarse al cubo y elegir qué le apetece explorar. Un día quizá se interese por el xilófono; otro, por las piezas para encajar; otro, por el espejo o por el pequeño circuito. Cada descubrimiento puede convertirse en el comienzo de otro juego.
Entre sus actividades encontramos un xilófono metálico con baqueta, que permite experimentar con los sonidos y descubrir que un mismo gesto puede producir diferentes notas. También incorpora un rascador, un espejo convexo y un looping por el que podemos desplazar una pieza. Son propuestas sencillas, pero muy interesantes durante esta etapa en la que los/as niños/as están descubriendo cómo responden los objetos a sus acciones.
Otra de las caras propone un pequeño juego de encaje con cuatro piezas de madera: una flor, una avellana, una libélula y una hoja. El/la niño/a tiene que observar sus formas y descubrir dónde corresponde cada una. Las piezas pueden utilizarse también en la parte superior del cubo, ampliando las posibilidades de manipulación y evitando que el juego quede limitado a una única manera de utilizarlo.
Y hay detalles que hacen que la experiencia resulte todavía más atractiva. Un pequeño elemento móvil recorre su circuito y activa un cascabel y unos platillos, mientras que una simpática rana sube y baja al mismo tiempo que hace girar el sol. Son pequeñas relaciones de causa y efecto que los/as peques pueden repetir tantas veces como quieran: mover, escuchar, mirar y volver a empezar.
En Decalupa nos gustan especialmente los juguetes que no necesitan demasiadas instrucciones para despertar la curiosidad. Este cubo permite que cada niño/a encuentre su propio ritmo. Puede empezar simplemente tocando y desplazando elementos y, poco a poco, descubrir que algunas piezas tienen que encajar, que otras pueden girarse o que determinados movimientos provocan sonidos.
Todo ello favorece el desarrollo de la motricidad fina y la coordinación ojo-mano, además de estimular la observación, la experimentación y la percepción sensorial. Pero más allá de los aprendizajes concretos, hay algo fundamental: ofrece al niño y/o a la niña la posibilidad de comprobar por sí mismo/a “¿qué pasa si hago esto?”.
Su estética pertenece a la colección Pure de Janod, con ilustraciones de inspiración natural y pequeños animales que acompañan el juego sin sobrecargarlo. Está realizado en madera -contrachapado y paneles MDF-, con unas dimensiones aproximadas de 25×23,5×30,5 cm., y cuenta con certificación FSC®.
Es, además, un juguete que puede disfrutarse acompañado. Podemos poner nombre a los animales, inventar una pequeña historia, tocar juntos el xilófono o dejar que sea el/la peque quien nos enseñe cómo funciona cada actividad. No hace falta dirigir el juego: muchas veces basta con estar cerca y observar qué descubre por sí mismo/a.
Un gran cubo para pequeñas manos y grandes descubrimientos. Un juguete de madera que combina manipulación, música, movimiento y exploración y que puede acompañar una etapa especialmente bonita: aquella en la que cada objeto parece esconder una sorpresa.
Porque jugar también es experimentar, equivocarse, repetir y descubrir que las cosas empiezan a tener sentido cuando podemos tocarlas y probarlas.














