Descripción
Tobogán Baby Color Cascadou de Djeco es un juguete de madera pensado para esos primeros momentos en los que los/as peques descubren que sus propias manos pueden hacer que las cosas sucedan. Una propuesta sencilla, visual y muy entretenida en la que unos pequeños discos de colores comienzan su recorrido desde la parte superior y van descendiendo poco a poco por el circuito.
Pero lo más divertido aparece cuando encuentran a los tres animales que se cruzan en su camino. Para que el disco pueda continuar, hay que descubrir qué hacer con cada uno: girar, tirar o apartar. Tres pequeños mecanismos, tres movimientos diferentes y un montón de oportunidades para probar y descubrir cómo funciona cada uno.
Y aquí está buena parte de su encanto. Cascadou no necesita que el adulto explique continuamente qué hay que hacer. El propio movimiento de los discos despierta la curiosidad y anima a los/as peques a experimentar: «¿Qué pasa si giro el león?», «¿y si muevo la jirafa?». Poco a poco van relacionando lo que hacen con lo que ocurre después, descubriendo de una manera muy natural la relación entre acción y consecuencia.
Los discos bajan lentamente, lo que permite seguir su recorrido con la mirada y anticipar dónde van a detenerse. Ese ritmo pausado hace que sea especialmente apropiado para los/as más pequeños/as, que pueden observar, esperar, actuar y volver a empezar. Además, manipular los diferentes elementos del circuito favorece la motricidad fina, la coordinación ojo-mano, la concentración y la capacidad de observar.
En Decalupa nos gustan los juguetes que no lo hacen todo por los/as niños/as. Cascadou les propone un pequeño reto, pero son ellos/as quienes tienen que descubrir la solución. No hay pantallas, luces ni sonidos que hagan el trabajo por ellos/as, solo un circuito, unos discos, tres animales y sus propias manos.
El juego incluye el circuito de madera y dos discos de colores. Los discos pueden guardarse en los espacios situados junto a las entradas cuando no están en uso, algo práctico para mantener todas las piezas juntas.
Un juguete para mirar, tocar, probar y volver a probar. De esos que pueden parecer muy sencillos a los adultos, pero que para un/a peque esconden todo un pequeño mundo por descubrir. Porque cuando consiguen que el disco vuelva a ponerse en movimiento después de haber descubierto cómo liberar el camino, aparece algo mucho más importante que el resultado: la satisfacción de haberlo descubierto por sí mismos.





