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Laberinto Magnético Tropik – Janod

14,99  IVA incluido

Laberinto Magnético Tropik de Janod. ¡Un colorido viaje a la selva para entrenar la precisión de las manos más pequeñitas! Con este laberinto magnético disfrutan de un estimulante reto de habilidad. Utilizando el puntero imantado, deberán guiar las 12 canicas de colores por los intrincados senderos del tablero hasta llevar a cada una a su destino. Al estar sellado bajo una placa transparente, las piezas nunca se pierden, convirtiéndose en el compañero de viaje ideal. Fabricado en madera sostenible, es perfecto para desarrollar de forma natural la paciencia, la motricidad fina y la destreza visual.

Edad recomendada: +2 años

Medidas: 18×25×1,3 cm.

Descripción

Un recorrido por la selva, doce pequeñas canicas de colores y un lápiz magnético. El reto parece sencillo cuando lo vemos por primera vez, pero en cuanto el/la peque empieza a mover la primera bolita descubre que llegar hasta el lugar correcto requiere controlar el movimiento, mirar con atención y tener un poquito de paciencia.

El Laberinto de canicas magnético Tropik de Janod propone una experiencia de manipulación muy directa: las canicas permanecen dentro del tablero y se desplazan mediante el lápiz magnético, de manera que el/la niño/a puede guiarlas a través del recorrido sin necesidad de cogerlas directamente. El escenario está ambientado en una selva tropical, con vegetación y animales que acompañan visualmente el juego.

El objetivo consiste en llevar las 12 canicas de colores hasta las zonas que corresponden a cada color. Pero el camino no es completamente libre. Durante el recorrido aparecen obstáculos y elementos que hacen necesario pensar un poco antes de avanzar. Hay tres obstáculos móviles y dos elementos giratorios que modifican las posibilidades del recorrido, así que no siempre bastará con empujar la canica hacia delante: habrá que observar, ajustar el movimiento y buscar la manera de continuar.

Y precisamente ahí encontramos una de las grandes virtudes de este tipo de juego. El/la peque no recibe una solución preparada. Tiene que descubrirla mediante la experiencia. Si la canica no llega donde quería, puede probar otro movimiento; si se encuentra con un obstáculo, tendrá que descubrir cómo sortearlo. Cada intento aporta información y poco a poco sus movimientos se vuelven más precisos.

En Decalupa nos gusta especialmente que este aprendizaje suceda a través de las manos y sin necesidad de convertir el juego en una tarea. Guiar el lápiz magnético exige pequeños movimientos controlados que favorecen la motricidad fina y la coordinación ojo-mano. También permite practicar una habilidad muy útil para esta etapa: aprender a controlar la fuerza y la dirección de los movimientos.

Los colores aportan otra posibilidad de juego. Podemos acompañar al pequeño o a la pequeña mientras identifica cada tonalidad y busca su zona correspondiente, nombrar los animales que aparecen en el tablero o inventar una pequeña historia sobre ese viaje por la selva. Quizá las canicas sean exploradores/as que tienen que encontrar su refugio o pequeños/as viajeros/as que se han perdido entre la vegetación. La historia puede cambiar cada vez que jugamos.

También es una propuesta interesante para compartir con un adulto. Al principio podemos ayudarle/la a descubrir cómo funciona el lápiz magnético y, después, dejar que sea él/ella quien encuentre sus propios caminos. Es importante que pueda experimentar sin que le demos inmediatamente la respuesta: cuando consigue superar un recorrido por sí mismo/a, la satisfacción también forma parte del aprendizaje.

El tablero incorpora patas de silicona antideslizantes, pensadas para mantenerlo estable mientras se manipula. Está fabricado en madera -contrachapado- y plexiglás y cuenta con certificación FSC™.

Por su tamaño, además, resulta fácil de guardar y puede convertirse en una buena opción para esos momentos en los que buscamos una actividad tranquila, concentrada y sin pantallas.

Una pequeña aventura tropical que empieza con un movimiento y continúa con cada decisión del pequeño/a. Un juego de habilidad para practicar la precisión, descubrir relaciones entre colores y experimentar algo tan valioso como encontrar el camino por uno/a mismo/a.

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