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Mis primeras 100 palabras – Con solapas – Combel

17,90 € IVA incluido

Mis primeras 100 palabras es un precioso imaginario visual de gran formato, con páginas de cartón muy resistente, este libro acerca el vocabulario cotidiano a la primera infancia organizándolo de manera intuitiva y amena por entornos temáticos como el hogar, los vehículos o la granja. Incluye ingeniosas y grandes solapas diseñadas para que las manos más pequeñas jueguen a descubrir sorpresas escondidas. Una estimulante herramienta pedagógica idónea para despertar la curiosidad natural, ampliar el lenguaje y compartir momentos entrañables

Texto e ilustraciones: Edward Underwood

Editorial: Combel/Casals

Edad recomendada: +2 años

Medidas: 25×30 cm. 14 pág.

Encuadernación: Cartoné (tapa dura)

Descripción

Mis primeras 100 palabras, un libro con solapas.

El mundo está lleno de cosas por descubrir: objetos que encontramos en casa, animales que vemos en el campo, vehículos que pasan por la calle y pequeños detalles que despiertan la curiosidad cada día. Para las y los bebés que comienzan a hablar, cada descubrimiento puede convertirse en una palabra nueva. Mis primeras 100 palabras, de Edward Underwood, propone acompañar esa etapa tan especial con un libro visual que invita a mirar, señalar, reconocer y nombrar lo que nos rodea.

Sus páginas reúnen palabras e imágenes agrupadas por temas, como la casa, la granja, los animales y los vehículos. Esta organización permite relacionar cada término con un contexto familiar y facilita que las palabras se incorporen poco a poco a las conversaciones cotidianas. Una imagen puede recordar algo que hemos visto durante un paseo; otra puede animar a buscar un objeto parecido en casa o a contar una pequeña experiencia. Así, el libro conecta la lectura con el mundo real y convierte lo conocido en una oportunidad para seguir aprendiendo.

Las solapas añaden un toque de sorpresa a la exploración. Detrás de ellas hay objetos escondidos que invitan a observar con atención, anticipar qué puede aparecer y comprobar si hemos acertado. Levantar una pestaña, señalar una ilustración o buscar un elemento concreto transforma la lectura en una actividad participativa. No hace falta recorrer todas las páginas de una vez: se puede volver a la misma escena, repetir las palabras favoritas o detenerse en aquello que más interés despierte.

En los primeros años, el lenguaje crece en buena medida a través de las interacciones diarias. Nombrar lo que vemos, escuchar una palabra repetida en distintos momentos y relacionarla con una imagen ayuda a construir conexiones entre el sonido, el significado y el objeto. Este libro ofrece un punto de partida para ampliar vocabulario, practicar la atención conjunta y favorecer la expresión oral, siempre respetando el ritmo particular de cada peque. Señalar una imagen, emitir un sonido, intentar decir una palabra o simplemente escuchar también son formas de participar.

Las ilustraciones de Edward Underwood invitan a mirar y reconocer elementos cotidianos sin necesidad de seguir una historia lineal. Cada página puede abrir una conversación diferente: ¿dónde hemos visto algo parecido?, ¿qué sonido hace este animal?, ¿para qué sirve ese objeto?, ¿qué más podemos encontrar en una granja? Las respuestas pueden ser tan sencillas o imaginativas como surjan en el momento. Y cuando una palabra ya resulta familiar, se puede ampliar el juego buscando otros elementos de la misma categoría o describiendo sus colores, formas y funciones.

Su formato de gran tamaño y las páginas resistentes de cartón están pensados para facilitar la manipulación durante las primeras exploraciones de los libros. Es una propuesta para consultar muchas veces, en ratitos breves y sin una única manera correcta de utilizarla: hoy pueden interesar los animales, mañana los vehículos y otro día las sorpresas escondidas bajo las solapas.

Mis primeras 100 palabras acompaña el descubrimiento del lenguaje desde la observación, la repetición y el juego. Un libro para acercar las palabras a la vida cotidiana, alimentar la curiosidad y celebrar cada pequeño avance en la comunicación. Porque aprender a nombrar el mundo también es una forma de empezar a comprenderlo.

Información adicional

Altura

30 cm.

Anchura

25 cm.

Profundidad

1,7 cm.

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