Descripción
Una escena jurásica puede cambiar por completo dependiendo de dónde decidamos colocar cada dinosaurio. Un volcán puede convertirse en el fondo de una aventura, una zona de vegetación puede esconder a un pequeño explorador y, al mover una figura, toda la historia vuelve a empezar. Pegatinas Gruesas Reposicionables Dinosaurios de Janod propone precisamente eso: crear, cambiar y volver a imaginar.
Pensado para peques a partir de 2 años, este juego creativo contiene 30 pegatinas gruesas reposicionables y un decorado de doble cara de aproximadamente 40×20 cm. En una cara encontramos un paisaje árido y volcánico y, en la otra, un entorno tropical junto al agua. Dos escenarios diferentes para que la imaginación pueda viajar de un mundo a otro.
La gracia está en que las pegatinas no obligan a tomar una decisión definitiva. Se pueden colocar, retirar y cambiar de sitio, permitiendo que el/la peque experimente sin miedo a equivocarse. ¿Dónde estará este dinosaurio? ¿Quién se esconde detrás de la vegetación? ¿Qué ocurrirá si cambiamos de lugar a los personajes? Cada movimiento puede modificar la pequeña historia que se está construyendo.
En Decalupa nos parece especialmente interesante esta libertad porque convierte una actividad sencilla en una experiencia de descubrimiento. El/la niño/a decide qué colocar, dónde hacerlo y cuándo cambiarlo. No necesita conseguir una composición concreta ni reproducir un modelo perfecto. Puede crear una escena completamente diferente cada vez que juega.
Las pegatinas tienen un formato grueso y fácil de manipular para las manos pequeñas, algo especialmente útil durante los primeros años, cuando despegar, sujetar, colocar y recolocar una pieza requiere todavía bastante coordinación. Esta manipulación favorece la motricidad fina y la coordinación ojo-mano, mientras que la creación de las escenas abre espacio para la imaginación y el juego simbólico.
Y una vez terminada la composición, todavía queda mucho juego por delante. Los dinosaurios pueden convertirse en protagonistas de una historia inventada: podemos imaginar qué comen, dónde viven, quién está buscando a quién o qué sucede cuando aparece un volcán. El decorado se transforma así en un pequeño escenario para contar historias.
También resulta una propuesta estupenda para compartir con un adulto. Podemos sentarnos junto al pequeño y/o pequeña y dejar que sea él/ella quien decida cómo quiere construir su mundo. En lugar de corregir o colocar por él/ella, podemos hacer preguntas, escuchar sus explicaciones y descubrir juntos/as las posibilidades del juego.
Además, la posibilidad de recolocar las pegatinas hace que la actividad no se agote después de una primera creación. Hoy puede haber una gran aventura junto al volcán; mañana quizá todos los dinosaurios hayan viajado hasta el paisaje tropical. El mismo material permite empezar de nuevo tantas veces como apetezca.
En esta etapa, aprender a manejar objetos pequeños, controlar los movimientos y tomar decisiones sencillas son pequeños pasos hacia una mayor autonomía. Y si todo ello ocurre mientras jugamos e inventamos historias, mucho mejor.
Un pequeño escenario jurásico para manos pequeñas, grandes dinosaurios y una imaginación que no necesita seguir un único camino.
Porque a veces lo más divertido no es terminar una escena, sino descubrir que podemos deshacerla, cambiarla y volver a crear otra completamente distinta.





