Descripción
¿Quién ha dicho que los juegos de cartas tienen que jugarse siempre sentados y en silencio? Throw Throw Burrito propone darle un buen giro a las partidas tradicionales y convertirlas en una experiencia llena de movimiento, reflejos, risas y… ¡burritos voladores!
La dinámica combina la observación y rapidez propias de un juego de cartas con momentos en los que toca levantarse, reaccionar y estar pendiente de lo que ocurre alrededor. El objetivo comienza entre cartas: hay que prestar atención, encontrar las combinaciones adecuadas y conseguir reunir conjuntos antes que las demás personas participantes. Pero, de repente, una carta puede cambiar completamente el ritmo de la partida y convertir la habitación en un pequeño campo de batalla.
Los burritos blandos son los grandes protagonistas de esos momentos inesperados. Cuando comienza una batalla, habrá que esquivar, agacharse o lanzar con precisión mientras se intenta conservar la ventaja conseguida con las cartas. Algunas situaciones enfrentan a dos personas en un duelo; otras hacen que toda la mesa tenga que ponerse en movimiento. La gracia está precisamente en no saber cuándo llegará el próximo momento de acción.
Además de resultar muy divertido, el juego pone en práctica habilidades como la atención, la rapidez de respuesta, la coordinación, la percepción visual y el control de los impulsos. También invita a respetar turnos, comprender unas reglas compartidas y aceptar con deportividad que una partida puede dar muchas vueltas en muy poco tiempo.
Con 120 cartas, 2 burritos blandos, 6 fichas de Moratón de Burrito y una Insignia Témeme, Throw Throw Burrito está pensado para partidas de 2 a 6 participantes y alrededor de 15 minutos. A partir de 7 años, funciona especialmente bien cuando apetece dejar un poco de espacio a la espontaneidad y disfrutar de un juego en el que levantarse de la silla forma parte de las reglas.
Una propuesta recomendada por Decalupa para quienes disfrutan de los juegos rápidos, las sorpresas y ese tipo de partidas que terminan provocando una buena dosis de complicidad y carcajadas.



