Descripción
Mi primera granja de Lilliputiens
Abrir una pequeña granja y descubrir quién vive dentro puede convertirse en una aventura llena de historias. Mi primera granja de Lilliputiens propone precisamente eso: un escenario de tela suave que reúne animales, personajes y pequeñas posibilidades de juego en un formato pensado para las primeras experiencias de juego simbólico.
Al abrir la granja aparecen sus habitantes: el burro Ignace, el cerdo Simon, la vaca Rosalie, la oveja Yvon, la gallina Paulette y el pato Gaspard, junto al granjero Barnabé y su tractor. Cada personaje puede manipularse de manera independiente, cambiar de lugar y participar en nuevas escenas según lo que vaya imaginando cada criatura.
La propia granja forma parte del juego. Una de sus paredes se abre para acceder a los personajes y, después de jugar, permite recogerlos en su interior. De esta manera, guardar las piezas se convierte también en una parte sencilla de la experiencia, mientras el conjunto queda preparado para la próxima historia.
Las diferentes figuras invitan a reconocer animales, nombrarlos, reproducir sus sonidos, agruparlos o inventar situaciones cotidianas. Un paseo en tractor puede convertirse en una visita por la granja; la vaca puede buscar a sus compañeros o cada animal puede encontrar su propio rincón. No existe una única historia que seguir, por lo que el juego puede transformarse cada vez que vuelve a abrirse la casita.
La manipulación de las figuras y de los diferentes elementos favorece el desarrollo de la motricidad fina y la coordinación ojo-mano. Coger, colocar, sacar, guardar y transportar son acciones sencillas que adquieren significado dentro del juego. También se estimulan la atención, la observación y la capacidad de relacionar personajes con espacios y situaciones.
El conjunto está elaborado con materiales textiles suaves y manejables. El interior utiliza poliéster reciclado, y la granja puede lavarse a máquina a 30 °C (ciclo delicado), un detalle especialmente práctico en una propuesta destinada a las primeras etapas de juego.
Su asa de transporte añade otra posibilidad: la granja puede acompañar los desplazamientos y convertirse en un pequeño escenario portátil. Sus dimensiones aproximadas son 23×16×22 cm., un tamaño pensado para poder manipular el conjunto con facilidad.
Recomendada a partir de 18 meses, esta propuesta acompaña una etapa en la que empiezan a cobrar especial importancia la imitación, la representación y las primeras historias inventadas.
Mi primera granja de Lilliputiens convierte una casita de tela y sus habitantes en un pequeño mundo abierto a la imaginación: hoy puede ser una granja, mañana un lugar completamente diferente.






