Descripción
Hay historias que merece la pena que sigan viajando de generación en generación. Historias que quizá alguien nos contó cuando éramos pequeños/as, que pasaron de una persona a otra mucho antes de que existieran las pantallas y que, de alguna manera, siguen teniendo algo que decirnos. Pepitas de tradición oral para la generación digital nace precisamente de ese deseo: acercar a los niños y niñas algunos de esos cuentos maravillosos de nuestra tradición y permitir que vuelvan a ser escuchados, leídos, compartidos e imaginados.
El libro reúne 10 cuentos de tradición oral española, recuperados y adaptados para el público infantil. Entre ellos encontramos historias como Blancaflor o El Castillo de Irás y No Volverás, relatos llenos de aventuras, personajes extraordinarios, pruebas, misterios y caminos por recorrer.
Pero lo bonito de estos cuentos es que no hace falta leerlos buscando una enseñanza concreta. Primero están para disfrutarlos. Para dejarse llevar por la historia, imaginar otros lugares, sorprenderse con sus personajes y descubrir qué nos provoca cada aventura.
Y después, si apetece, podemos hablar sobre ellos.
¿Qué nos ha llamado la atención? ¿Qué habría hecho cada uno en el lugar del protagonista? ¿Qué personaje nos ha gustado más? ¿Hay algo de la historia que nos resulte familiar? Este tipo de preguntas convierten la lectura en una oportunidad para conversar, escuchar diferentes puntos de vista y compartir un rato en familia.
El proyecto incorpora además recursos pedagógicos vinculados a los cuentos, pensados para favorecer aspectos como la comprensión del entorno, el autoconocimiento, la lectura comprensiva, la fantasía y la exploración.
Las ilustraciones de Raquel GuMa, llenas de color, naturaleza, animales y detalles mágicos, acompañan los relatos y aportan otra puerta de entrada a las historias. Son ilustraciones que invitan a detenerse y mirar, a descubrir pequeños elementos y a construir mentalmente el mundo que aparece en cada cuento.
En Decalupa nos gustan especialmente los libros que pueden convertirse en un punto de encuentro entre adultos y niños/as. Este es uno de ellos: una lectura que recupera historias antiguas para compartirlas con una generación que crece rodeada de estímulos digitales, sin enfrentar un mundo con el otro, sino recordándonos que un buen cuento sigue funcionando allí donde se cuente.
Porque quizá ese sea uno de los regalos más bonitos que podemos hacer a nuestros hijos e hijas: darles historias que ya viajaron hasta nosotros y ayudarles a que continúen el viaje.




